viernes, 28 de noviembre de 2008

Moolaade, una pelicula con gran presion


Se estrena en Gran Bretaña Moolaade, una película que denuncia la mutilación película del cineasta africano Ousmane Sembene, Moolaade, que pone de manifiesto una práctica que según las Naciones Unidas sigue amenazando a dos millones de chicas cada año.
Moolaade trata sobre una mujer en un pueblo africano que se opone a la "purificación" ritual, o mutilación genital femenina, la extracción de todo el clítoris, o parte. El procedimiento se sigue practicando en 28 países africanos y casi universalmente en regiones del norte de Africa.
Sin embargo, ya no es una cuestión que tiene que ver exclusivamente con el territorio africano. Es un problema real y muy actual en Gran Bretaña, cada vez más reconocido por la policía y el Ministerio de Salud británico, informó el periódico The Guardian.
Miles de mujeres por año se presentan ante profesionales médicos en Gran Bretaña con problemas que resultan de la mutilación genital. Existen 12 clínicas que se especializan en mutilación genital femenina en todo el país que dependen del Ministerio de Salud y se llevan a cabo cientos de operaciones para revertir la forma más extrema, en la que a las chicas se las cose casi por completo.
La división de protección infantil de la policía metropolitana de Londres llegó a involucrarse en la cuestión y lanzó una campaña de prevención destinada a que la gente tome conciencia de la ley y se genere un debate dentro de las comunidades involucradas.
Una disposición legal el año pasado no sólo decretó ilegal practicar mutilación femenina en Gran Bretaña sino también llevar a una chica al extranjero para someterla al ritual. En Gran Bretaña, el procedimiento normalmente se le practica a chicas entre siete y nueve años.
La policía quiere asegurarse de que todas las comunidades que practican este método en Gran Bretaña sean conscientes de los efectos perjudiciales que tiene, que entiendan la nueva ley y que sepan que la policía piensa implementarla y hacerla cumplir.
El problema al que se enfrentan es que se trata de un delito por amor. "Los padres creen que sus hijas no tendrán vida sin él. La mayoría de la gente realmente no quiere hacerlo y, si les damos las herramientas, dejarán de practicarlo".
La policía recientemente aunó fuerzas con los líderes de la comunidad somalí para realizar una conferencia en el Brixton, en el sur de Londres, sobre mutilación genital femenina. Se cree que la campaña llegó a la mitad de la población somalí en Londres y hasta está empezando a funcionar con la comunidad sudanesa y otros grupos árabe-parlantes. El objetivo es trasladar la campaña a ciudades de todo el país.
"La ley y la participación de la policía son realmente muy útiles", dice Said Ahmad, director de Somali Human Hope, un grupo que ayudó a organizar el evento de Brixton. Envía un mensaje claro y ofrece una excusa necesaria. Le da a los padres herramientas para plantarse frente a la presión a veces extrema de la generación mayor, dice, especialmente cuando regresan de visita a Africa: "Ahora pueden decir: ’No puedo hacerlo, porque, si lo hago, no puedo regresar a Gran Bretaña’".
No existen estadísticas confiables en cuanto a la cantidad de mujeres en Gran Bretaña afectadas por la mutilación genital. La llegada de refugiados de países como Somalia y Sudán hace que las cifras cambien constantemente.
Se calcula que hay alrededor de 100 mil mujeres en Gran Bretaña y unas 20 mil chicas "en riesgo" de mutilación genital.
"Mucha gente ni siquiera está dispuesta a considerar oponerse a una tradición tan fuerte", dice una trabajadora de la comunidad somalí, "y todavía sigue creyendo que se los exige su religión".
Después de haber sufrido el procedimiento en carne propia, esta mujer se sorprendió cuando llegó a Gran Bretaña y descubrió que había muchas chicas musulmanas que ni siquiera habían oído hablar del ritual.
La mutilación genital femenina no es practicada por la mayoría de los musulmanes, pero adquirió una dimensión religiosa por parte de quienes la practican. Los líderes islámicos no son unánimes al respecto.
Obviamente no es, como algunos suponen, "más limpio". Todo lo contrario: puede causar serios problemas de salud tanto en el momento del procedimiento -que muchas veces se practica con instrumentos tradicionales y con poca o ninguna anestesia- como a lo largo de la vida.
A las chicas les puede costar orinar, las menstruaciones pueden ser extremadamente dolorosas, puede producirse un dolor pélvico o abdominal inexplicable, además de infecciones crónicas. También existen costos psicológicos y sociales, que casi nunca se mencionan.
Todo tipo de historias se cuentan en diferentes partes de Africa para que las mujeres acepten la mutilación femenina. Además de las historias religiosas, hay un cuento nigeriano de que el clítoris seguirá creciendo "hasta adquirir el tamaño de la trompa de un elefante" y, en partes del oeste de Africa, a las chicas se les dice que si un bebé toca el clítoris durante el parto morirá.
Así que las clínicas necesitan ir mucho más allá que los procedimientos clínicos. Tienen que involucrarse con la comunidad, educar e informar.
Leila Hussein está de acuerdo. La chica de 24 años trabaja en una clínica de mutilación genital femenina en el este de Londres. Trabaja en las sesiones de capacitación y dirige un grupo para gente joven somalí los sábados.
Siente que se hizo progreso en Gran Bretaña. Cuatro chicas conocidas de ella hace poco impidieron que su hermanita fuera circuncidada. "Le dijeron a la madre: ’La tocas y te hacemos arrestar’". Y funcionó.
Fuente: Cimac

Prohibicion de ablacion de clitoris en Egipto(recientemente)

Queda prohibida en Egipto la ablación del clítoris tras la muerte de una niña
28/06/2007 EFE
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Muere una niña víctima de la ablación de clítoris en Egipto12/08/2007
La muerte de una niña de 12 años durante una operación de ablación del clítoris la pasada semana ha levantado una polvareda nacional en Egipto y ha llevado al gobierno a prohibir definitivamente esta práctica que data de tiempos faraónicos. La niña Bodur Ahmed Shaker murió cuando una médica le practicaba la ablación en una clínica privada, una de las miles de operaciones que cada día se practican en Egipto para extirpar el clítoris de las adolescentes.
Se calcula que en torno al 90 por ciento de mujeres en edad fértil han sufrido esta operación, técnicamente llamada "mutilación genital femenina", pero las campañas gubernamentales de los últimos diez años han conseguido bajar este porcentaje considerablemente. Según dijo a Efe la directora del Consejo Nacional de la Infancia y la Maternidad, Muchira Jatab, una de las mujeres más implicadas en la lucha contra la ablación, un reciente estudio de su organismo hecho entre 6.000 adolescentes de entre 10 y 18 años mostró que "solo" la mitad de ellas había sufrido la intervención.
La ablación es practicada en los países del Nilo desde tiempos faraónicos, y se ha extendido más tarde por África del Oeste, pero no tiene nada que ver con el islam ni el cristianismo, aunque ambas religiones han aceptado durante siglos la mutilación femenina como medio de control sexual y social. Pero también las jerarquías musulmanas y cristianas, presionadas por la clase política, han pasado del mensaje de que "la ablación no es obligatoria" a declararla "pecado", como hizo el pasado lunes el "mufti" Ali Gomaa, máxima autoridad teológica musulmana de Egipto.
Queda por ver si la declaración del mufti será seguida por los jeques religiosos de pueblos y barrios, más aferrados a sus tradiciones que al dogma de la religión. Pero lo que caracteriza a Egipto frente a otros países -comentó a Efe la directora de UNICEF en Egipto, Erma Mannoncourt,- es que aquí la ablación, desde hace una década, es practicada sobre todo por médicos: un setenta por ciento de las operaciones las hace personal médico o paramédico, mientras que el resto es cosa del barbero del barrio.
No habrá más tolerancia
Extirpar el clítoris de una niña en una clínica con todas las medidas higiénicas puede conseguirse por un mínimo de 50 libras (7 euros), en una operación que dura apenas 10 minutos. La implicación de la clase médica en las operaciones de ablación la ha convertido en realidad en cómplice, y un doctor con una bata blanca daba a la ablación un "plus" de legitimidad, como denunciaba recientemente el Centro Nacional para los Derechos de las Mujeres.
Pero ayer, tras un congreso regional sobre violencia infantil, la mujer del presidente de Egipto, Suzzane Mubarak, organizó una reunión con los ministros de Sanidad, Educación e Información, además de líderes religiosos y el Sindicato de Médicos, para prohibir definitivamente la ablación y penalizar a quien la realice, según dijo Muchira Jatab, también presente en la reunión.
Del mismo modo que en Europa se tolera el aborto "por razones médicas", también en Egipto se toleraba la ablación "si se demuestra que hay necesidad médica", pero esa frase que suponía un coladero legal que se ha eliminado por un decreto del Ministerio de Sanidad hecho público hoy. El Sindicato de Médicos, que hasta ahora había cerrado los ojos ante la implicación de sus miembros en la mutilación genital, se ha visto obligado a enviar una circular a todos los facultativos para advertirles de que se exponen a ser procesados si la llevan a cabo.
Por otra parte, la clínica privada donde murió la niña Bodor Ahmed ha sido clausurada por el gobernador de la provincia. En todo este revuelo, la verdadera héroe es la madre de la niña: la médica que estaba operando a la niña cuando murió entre sus manos le ofreció 15.000 libras egipcias -unos 2.000 euros- para comprar su silencio, pero la madre se negó a aceptar el soborno y contó su historia a un periódico.
Sin saberlo, echó a rodar una bola que culminó en la prohibición definitiva de la ablación. Al menos oficial. Quién sabe cuánto tiempo costará erradicarla sobre el terreno.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Ablacion de clitoris, una practica ilimitada


Práctica ilimitada Según las estadísticas, la práctica de la ablación afecta en la actualidad alrededor de unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo. Se cree que cada vez se practica a niñas con una edad mucho menor quienes sufren la mutilación para evitar que puedan juzgar la práctica por sí mismas al ser mayores.
El aumento de la inmigración ha traído ésta práctica a Europa. La mutilación genital femenina, en cualquiera de sus modalidades, se encuentra penada por la ley en los principales países del continente con algunas excepciones como Italia o Irlanda. No obstante, aunque existen en algunos países europeos normativas legales de control sobre el permiso de salida para las niñas en situación de riesgo por este tipo de costumbres, hay denuncias de que medio millón de mujeres y niñas han sufrido la MGF en Europa en los últimos tiempos, incluso en centros sanitarios bajo cuerda.
La embajadora de la Organización de las Naciones Unidas contra la ablación, la ex-modelo somalí Waris Dirie, quien sufrió infibulación a los 5 años, ha conseguido que ésta práctica sea ilegal en algunos países africanos, aunque se siga practicando de hecho. UNICEF, en un informe, afirma que ésta práctica se puede eliminar en una generación si hay un esfuerzo cultural.
La ablación es una costumbre extendida en una amplia región de África, donde es practicada indistintamente por musulmanes, cristianos, y animistas.
Ha despertado gran interés y sorpresa el hecho de que en fechas recientes, se encontraron claras evidencias de que la práctica de la ablación se ha difundido a tribus indígenas de la etnia embera-chamí que habitan en el suroccidente de Colombia. El hecho quedó en evidencia por las denuncias de autoridades a cargo de la defensa de los derechos humanos y la muerte de niñas indígenas por infecciones producto de operaciones quirúrgicas llevadas a cabo en precarias condición de asepsia.
Las autoridades indígenas, agremiadas en la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, han pedido que no se adelanten juicios sin conocer las realidades de las costumbres locales y alegan el derecho de los pueblos indígenas a su autodeterminación. El asunto es objeto de un profundo debate, pues quienes abogan por la defensa de los derechos de la mujer, que consideran violados con la mutilación, insisten que tal autodeterminación no puede estar por encima de lo dispuesto en la Constitución Nacional de Colombia, norma que prima sobre cualquier otra en el ámbito nacional y en ella se prohíbe claramente este tipo de prácticas.
El Día mundial contra la ablación es el 6 de febrero.

la ablacion del clitoris en paises africanos


La ablación de clítoris, mutilación genital femenina o circuncisión femenina es la ablación o eliminación de tejido de cualquier parte del los genitales femeninos por razones culturales, religiosas o cualquier otras no médicas.
Es un ritual de iniciación en origen realizado a las niñas de algunos países de África, Oriente medio y otros. La costumbre es de procedencia incierta, localizada en la zona centro-africana y la práctica se ha extendido a todo el mundo por la emigración. Es destacable que la aplicación de la ablación es más común hoy en día de lo que lo era en periodos anteriores.
Practicada en muchos casos como rito de iniciación a la edad adulta, actualmente este motivo está disminuyendo debido a la prohibición de su realización en muchos países. En algunos casos se recurre a tradiciones religiosas para argumentar en su favor, pero lo cierto es que ni la doctrina musulmana ni la cristiana dicen nada sobre este tipo de mutilación.
La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos oxidados o cuchillas viejas de afeitar y nunca en centros sanitarios.
A la ablación se le conoce con distintos nombres:
infibulación y escisión, son expresiones que se corresponden con el procedimiento empleado para efectuar la mutilación.
Mutilación genital femenina (MGF), que es la expresión oficial utilizada para referirse a esta práctica por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Es un ritual de iniciación en origen realizado a las niñas de algunos países de África, Oriente medio y otros. La costumbre es de procedencia incierta, localizada en la zona centro-africana y la práctica se ha extendido a todo el mundo por la emigración. Es destacable que la aplicación de la ablación es más común hoy en día de lo que lo era en periodos anteriores.
Practicada en muchos casos como rito de iniciación a la edad adulta, actualmente este motivo está disminuyendo debido a la prohibición de su realización en muchos países. En algunos casos se recurre a tradiciones religiosas para argumentar en su favor, pero lo cierto es que ni la doctrina musulmana ni la cristiana dicen nada sobre este tipo de mutilación.
La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos oxidados o cuchillas viejas de afeitar y nunca en centros sanitarios.
A la ablación se le conoce con distintos nombres:
infibulación y escisión, son expresiones que se corresponden con el procedimiento empleado para efectuar la mutilación.
Mutilación genital femenina (MGF), que es la expresión oficial utilizada para referirse a esta práctica por la OMS (Organización Mundial de la Salud).